Al margen de la plataforma que representa ser el mariscal de campo titular de una franquicia de NFL y todo lo que conlleva el puesto, Rivers incluso se da tiempo para ir a tiendas como Wal-Mart y hacer las compras de consumo diario como jabón, papel de baño, simplemente por el hecho de querer ser como un integrante más de la comunidad que habita.
Rivers es uno de tres finalistas para ser reconocido como Hombre del Año con el trofeo Walter Payton, único premio que entrega la NFL en recompensa al trabajo comunitario que desarrollaron.
Si bien Rivers está ubicado, gracias a su desempeño constante en la NFL desde que se convirtió en titular del equipo del rayo, como uno de los cinco mejores en la liga, está empeñado en ayudar a la niñez que vive en albergues que obviamente no ha tenido la fortuna de vivir bajo el techo de un hogar.
“Esto es un reconocimiento a la ciudad de San Diego, a la comunidad y al esfuerzo que hacen por el trabajo que se hace para que los niños tengan un hogar permanente, no estamos reinventando la rueda”, dijo el pasador que encabeza la fundación Rivers of Hope, que en español significa Ríos de Esperanza, la cual está enfocada en que menores de edad puedan ser adoptados.
La fundación que encabeza el pasador, misma que apoya constantemente su esposa Tiffany, tiene apenas dos años funcionando, “si se hizo hasta el séptimo año que llegué a la liga fue porque no encontrábamos dónde definir esto, pudimos recabar dinero pero recabar afecto como por ejemplo para 150 niños que van a un campamento es donde realmente se puede tener impacto”, aseguró el jugador.
Además del énfasis que ha puesto el jugador, que en casa es padre de seis hijos y sabe lo que significa que esa media docena de infantes gocen de una crianza con padre y madre, también ha apoyado causas benéficas como la construcción de un campo en la academia San Pascual, misma que apoya ![]()
“Al involucrarme con compañeros en sus trabajos comunitarios, lo que he encontrado en la liga es cuando se trabaja por los niños o la comunidad, todos los jugadores se vuelven solidarios sin importar los nombres”, detalló el jugador.
Hace unas semanas el jugador cumplió el deseo de un menor de 7 años de edad, a invitación de la fundación Make a Wish, cumple un deseo, quien sufre de cáncer terminal, para ello manejó ida y vuelta al hospital a Los Ángeles, California en algo que dijo que lo más difícil fue haber conducido el vehículo, pero lo valioso fue el impacto con el niño.
“Vimos el juego de los Cuervos e incluso platicamos a la hora de identificar jugadores, no se qué tanto lo haya impactado pero para él representó una esperanza de vida porque no sabemos cuánto tiempo más pueda estar aquí, él estaba feliz y se acaso lo único que se hizo como sacrificio fue manejar durante cuatro horas, es algo que impacta individualmente como persona, va más allá de un balón suelto a la hora de que centran el balón”, puntualizó el jugador.
Durante la reunión que tuvo con comunicadores de la región durante más de media hora, Rivers contó que después de un viaje familiar fue que decidió concretar la idea de la fundación y darle la esperanza a los niños que buscan ser adoptados de tener una crianza en condiciones más favorables.
Rivers tendrá que viajar a Indianápolis, sede del Super Bowl, para estar en la ceremonia de premiación de la mención como Hombre del Año, cita a la que le hubiera gustado ir como jugador.
“Estoy determinado a estar algún día en el juego”, puntualizó el jugador.
Aprovechó para asegurar que sobre la base de jugadores veteranos tiene esperanza en que las cosas deberán ser mejores respecto a la pasada temporada ya que a partir del próximo lunes todos los equipos estarán 0-0 pero buscando la misma meta.
“La distancia entre estar 10-6 es muy pequeña, no es consolación pero si vemos a los Gigantes en un momento llegaron a estar 7-7 y ahí están en el Super Bowl, la continuidad que tenemos en el grupo con los veteranos hace que seamos más cercanos”, concluyó el jugador.